Niña con parálisis cerebral vuelve a sonreír cuando ve a su cachorro
La historia de Briella Naif, una valiente niña de cinco años de Michigan, resuena con inspiración y ternura.
Diagnosticada con parálisis cerebral dipléjica espástica a los 21 meses, Briella ha enfrentado desafíos en su movilidad y comunicación.
Sin embargo, su entusiasmo y determinación se han mantenido inquebrantables, especialmente con la llegada de un nuevo amigo peludo, Mieka, un cachorro pomsky.
Briella y Mieka: Una Historia de Amistad y Superación
Desde muy pequeña, Briella ha estado inmersa en terapias físicas, ocupacionales y del habla, las cuales han jugado un papel crucial en sus logros. A pesar de las dificultades de comunicación, ha aprendido a usar el lenguaje de señas americano para complementar su habla.
Su madre, Caroline, consciente del deseo de Briella por tener un compañero canino, observó cómo interactuaba con un perrito de juguete durante sus sesiones de terapia.
«El año pasado había estado pidiendo un perro todos los días y firmaba ‘perrito’. Briella necesitaba un compañero y un perro de apoyo emocional. Con todo su arduo trabajo en programas de fisioterapia y viéndola dar tantos pasos independientes, supe que tener un perro sería muy motivador para ella» Comentó la madre.
Este fue el punto de inflexión para decidir incorporar un cachorro a la vida de Briella, esperando que sirviera como motivación adicional en su camino hacia la independencia.
Mieka, Más que un Cachorro: Un Compañero de Apoyo
“En uno de los últimos días de terapia, cuando la vi caminar de forma independiente con un perrito de juguete, supe que teníamos que conseguirle uno de verdad. Y a Briella le encanta el suave pelaje de Mieka y sus ojos azules. También le encanta cuando mueve la cola y saca la lengua”.
La llegada de Mieka marcó un antes y después en la vida de Briella. Desde el primer momento, la alegría y el entusiasmo llenaron el ambiente, evidenciando la conexión instantánea entre ambos. Mieka no es solo una fuente de alegría para Briella sino también un estímulo en su proceso terapéutico.
“Briella es una niña de cinco años, feliz y sonriente que no deja que la parálisis cerebral la detenga”, dijo Caroline.
La esperanza de Caroline y de todos los que rodean a Briella es que la presencia de Mieka continúe incentivando a Briella a dar pasos cada vez más firmes e independientes, mostrando el poder de la terapia asistida por animales.
A lo largo de su camino, Briella demuestra que, con amor, apoyo y un compañero peludo al lado, los obstáculos se pueden convertir en hitos de superación. Mieka, con sus ojos azules y cola enérgica, se ha convertido en más que un cachorro para Briella: es un compañero en cada paso que da.




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